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10ª entrega de relatos

07 octubre 2007

Esta semana se acaba momentáneamente esta sección, aunque tengo pensadas historias nuevas.

A la mañana siguiente, Gregory y Mary fueron despertados muy bruscamente, el ejército de Bornad estaba atacando el castillo, y Dary y sus tropas estaban combatiendo contra ellos.
Fueron llevados a la torre donde habían resucitado a Dary, y les dijeron que no se moviesen de allí.
La batalla duró mucho tiempo. Ninguno de los dos ejércitos se rendía, y la noche se acercaba. Las tropas de los dos países se habían visto disminuidas, pero Dary estaba vivo.
El rey Sipol, de Bornad, se vio obligado a combatir, y el rey Duchpen también.
Estuvieron luchando hasta bien entrada la noche. ¡El ejército de Nimban había vencido!
A la mañana siguiente, Birum embrujó un rollo de pergamino, para que Gregory y Mary pudieran volver de nuevo a su casa.
-Tocad el pergamino y volveréis a vuestro mundo. El tiempo no habrá pasado desde cuando vinisteis a Nimban.
Tocaron el pergamino y, al instante estuvieron de nuevo al lado de la papelera, apunto de tirar la basura que habían dejado a su lado para coger el pergamino.
Sus vidas continuaron siendo iguales, siguieron imaginando historias, pero esta vez, con ellos como protagonistas.


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Para los que habéis encontrado ésto empezado, aquí os dejo los links de las otras entregas:
-1ª entrega (El libro misterioso)
-2ª entrega de relatos (El escudo del caballero 1ª parte)
-3ª entrega de relatos (El escudo del caballero 2ª parte)
-4ª entrega de relatos (El escudo del caballero 3ª parte)
-5ª entrega de relatos (El escudo del caballero 4ª parte)
-6ª entrega de relatos (El escudo del caballero 5ª parte)
-7ª entrega de relatos (El escudo del caballero 6ª parte)
-8ª entrega de relatos (El escudo del caballero 7ª parte)
-9ª entrega de relatos (El escudo del caballero 8ª parte)

9ª entrega de relatos

28 septiembre 2007

Los corazones de los lectores bombean sangre a más velocidad, y la historia se acerca a su fin.

A la mañana siguiente prosiguieron su búsqueda.
-El escudo debería de estar en el norte del desierto, es decir, por aquí -dijo Gregory.
Buscaron indicios del escudo pero no encontraron nada.
De repente, de la arena, salieron unas criaturas parecidas a los trolls, pero hechos de arena. Gregory y Mary aún conservaban las espadas que habían utilizado contra lo Partüger, y con ellas se dirigieron a luchar contra los trolls de arena.
Las espadas no hacían gran cosa contra los trolls, pues éstos, al ser de arena, podían deformarse y separarse sin hacerse daño.
Los trolls se unieron en un troll gigante, que asestó un gran puñetazo en la cara a Mary, que quedó inconsciente.
Gregory siguió luchando, hasta que a él le hicieron lo mismo que a Mary, aunque consiguió esquivar el golpe. Aún así le hirieron. Cayó al lado de Mary, y sin fuerzas para seguir luchando.
Mary se levantó. Estaba muy cansada, pero consiguió levantarse y despertar a Gregory.
Las espadas, que habían caído al suelo una encima de la otra, se habían unido en una sola espada. Era más grande que las otras dos, y parecía tener algo más que los niños no intuían. La cogieron entre los dos y ambos sintieron una especie de escalofrío que les recorrió el cuerpo.
La espada lanzó una potente llamarada que acabó con el troll, y que dejó al descubierto, que dentro de él, estaba el otro trozo de escudo de Dary.
Los dos fueron corriendo hacia el escudo de Dary. Lo cogieron y lo guardaron bien.
Rápidamente atravesaron el desierto de Habbet, Ziphord, Corembell y se dirigieron al castillo del rey Duchpen y de la reina Terali.
Les recibieron con los brazos abiertos. Al ejército de Nimban le quedaban muy pocos soldados ya, y Bornad había saqueado gran parte del país.
-Dadle el segundo trozo de escudo a Birum y subid con él hacia donde os diga.
Hicieron lo que el rey Duchpen les había dicho y subieron hasta la torre más alta del castillo.
Allí había un tablero de piedra con una inscripción.
-Aquí es donde tenéis que poner los trozos de escudo -les dijo Birum.
Los pusieron y de inmediato, empezó a salir mucha luz y viento del tablero de piedra.
-Apartaos -les advirtió el mago.
De entre el polvo salió Dary otra vez vivo.
-¡Dary! -dijeron Birum, Mary y Gregory.
-¿Quién me ha resucitado? -preguntó Dary.
-Estos chicos. Se llaman Gregory y Mary –contestó Birum.
-Hola -dijeron Mary y Gregory.
-Muchas gracias por haberme resucitado. Os estamos todos muy agradecidos.
-Gracias -dijeron Gregory y Mary.
-Ahora debo ir a combatir, debemos ganar esta guerra. Birum, dígale a Duchpen que prepare al ejército.
Gregory y Mary fueron llevados a las habitaciones, mientras, Dary entrenaba con los soldados.

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La próxima semana: El escudo del caballero 9ª parte

8ª entrega de relatos

23 septiembre 2007

Perdonad la tardanza, es que estoy muy liado con los estudios.


Siguieron hacia el norte hasta que llegaron a un acantilado. Desde allí pudieron ver
que no muy lejos de allí había un cráter en el que había algo con la forma del escudo roto.
-Vaya parece que tendremos que rodear éste acantilado -observó Gregory.
No mucho más lejos de allí encontraron un lugar en el que el terreno se aplanaba y, como más adelante volvía a elevarse el acantilado, decidieron bajar por allí.
Después de bajar se dirigieron al lugar en el que habían visto el cráter.
En efecto, era una de las partes del escudo de Dary.
¡Qué contentos estaban, habían conseguido una de las partes del escudo de Dary!
Ahora debían dirigirse al desierto de Habbet.
Volvieron a pasar por los sitios en los que habían pasado antes. Vieron a Garfuza y a sus amigos, pasaron por el santuario Dinsut, esta vez las trampas no se activaron porque detectaron que ya habían pasado. Pasaron otra vez por Caldem, volvieron a entrar en la taberna de Dirrel, que les dijo que el negocio iba mejor y que por ahora no cerraría.
Caldem ahora era una ciudad que estaba prosperando debido a que la gente de ciudades cercanas que estaban en guerra habían visto que como era mucho más tranquila, era mejor vivir allí.
Pasaron la noche en la taberna y, a la mañana siguiente, se dirigieron directamente al castillo del rey Duchpen y de la reina Terali.
Cuando llegaron, fueron recibidos con grandes ovaciones por parte de todos. Le entregaron el trozo de escudo al mago Birum.
-Muchas gracias, os estamos muy agradecidos -dijo Duchpen-. Pero ahora debéis ir a por último trozo del escudo de Dary.
Se dirigieron al desierto de Habbet.
-El desierto Habbet está hacia el sur. Antes de él, en nuestro camino están las ciudades de Corembell y Ziphord -dijo Gregory.
-Vamos hacia allí -dijo Mary.
Caminaron durante el resto del día. El paisaje había dejado de tener robles, hayas, castaños, ha ser encinas y alcornoques.
Descansaron al pie de una encina, y a la mañana siguiente, divisaron Corembell. Era una ciudad bastante grande. Sus largas y altas murallas protegían una ciudad muy bella.
No pararon a descansar, pues en su mente sólo había una cosa: Llegar a Ziphord y después al desierto.
Otro día caminando les llevó a Ziphord. Al contrario que Corembell, esta ciudad tenía muchos menos habitantes, porque a medida que se acercaban al desierto, había menos personas. Ziphord era una ciudad sin demasiadas cosas que merezcan ser contadas. Sólo se podía destacar el mercado del centro del pueblo.
Al salir de Ziphord, el paisaje cambió bruscamente. Ya casi no había árboles. Pero con sólo andar una hora desaparecieron los árboles y, ante ellos, estaba el desierto de Habbet.
Pasaron la noche cerca de un pequeño riachuelo que estaba cercano al desierto.


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La próxima semana: El escudo del caballero 8ª parte

7ª entrega de relatos

14 septiembre 2007

La sexta parte de El Escudo del caballero:


Gregory se dirigió con decisión hacia la roca en la que estaba atada Mary. El chico le susurró al oído:
-Soy Gregory, soy invisible porque aquel ibis me ha hechizado. Cuando te cogieron esas criaturas que se llaman Partüger, ese fénix que se llama Garfuza, me protegió y me llevó a su guarida. El resto de criaturas también son aliadas, y hemos decidido atacar a los Partüger.
Gregory desató a Mary y le dijo que se ocultara detrás de la roca a la que había estado atada.
Él se dirigió hacia los Partüger, todavía con el hechizo de invisibilidad, alzó su espada y con ella eliminó a dos de sus enemigos. El resto de los de su grupo siguieron luchando, pero preguntándose qué era lo que había pasado para que dos Partüger se hubiesen dividido por la mitad sin que nadie que hubiesen visto los atacara.
Los Partüger lanzaban hechizos, uno le dio al centauro Suteph, y a su hermano Grock, al intentar protegerle, también le dio un hechizo.
Los bandos estaban bastante igualados, y la lucha parecía que iba a ser larga.
Mary estaba empezando a impacientarse, cuando alguien se comunicó con ella por telepatía:
Soy el ibis Abbem. Veo que estás aburrida y deseas atacar. Te voy a lanzar un hechizo de invisibilidad, cuando el hechizo surta efecto, coge una de las espadas que hay en el suelo y acaba con unos cuantos Partüger.
Cuando Mary era invisible, se dirigió hacia ellos y cogió una espada que había en el suelo.
Con ella atacó a otros Partüger.
A Gregory se le acabó el hechizo justo cuando acababa con un enemigo que miraba hacia otro lado. El ibis no le lanzó más hechizos porque un Partüger le había matado.
Quedaban doce de los Partüger y por parte de los buenos: el hipogrifo Borwood, el elfo Dabel, el fénix Garfuza, el unicornio Billiven, y los niños.
Mary atravesó a un malo que estaba a punto de acabar con Garfuza, al mismo tiempo que Gregory destruía a otro Partüger. Garfuza lanzó una llamarada por su boca que abrasó a otro enemigo. El elfo Dabel, que era el único de los que quedaba de los buenos que sabía lanzar un hechizo, hizo una lluvia de púas que acabo con cuatro del grupo de los Partüger. El hipogrifo Borwood clavó su pico en uno de los malos y aplastó con su pata a otro. El unicornio Billiven con su cuerno atravesó a un Partüger.
Sólo quedaban dos enemigos. De éstos se encargaron Gregory y Mary.
Una vez destruidos los Partüger, todos a los que éstos habían matado, resucitaron.
Así Garfuza volvió a ver a los compañeros que lucharon con él y que habían muerto batallando.
Hubo abrazos, hubo risas, hubo fiestas, pero Gregory y Mary tenían otras cosas que hacer, encontrar el trozo de escudo del bosque de Berel.
Se fueron adentrando en el bosque.
Mary dijo:
-Los sabios de Nimban creen que el trozo de escudo está un poco más hacia el norte.
-El norte está hacia allí –dijo Gregory señalando hacia su derecha.
-Pues vamos, hemos gastado mucho tiempo con los Partüger y en Nimban nos esperan.

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La próxima semana: El escudo del caballero 7ª parte

6ª entrega de relatos

07 septiembre 2007

Seguimos con la siguiente parte de El escudo del caballero.

Éste le dio la enhorabuena y juntos se dirigieron a la salida. Las cuchillas no les daban y, justo cuando estaban a punto de salir el escudo se partió. Los dos se lanzaron a la salida, y se salvaron de una última cuchilla que iba muy rápido. Ya no había más salas y llegaron a la del tesoro, que no tocaron porque su misión no era esa y porque temían que hubiera más trampas. Después estaba el altar, que dejaron atrás, y llegaron al exterior. Cuando pisaron el suelo de fuera, sus heridas desaparecieron.
-Por fin hemos terminado de recorrer el santuario Dinsut -dijo Mary.
-Ahora debemos ir a los bosques de Berel y allí encontraremos una parte del escudo de Dary -contestó Gregory.
Continuaron caminando hacia el norte. El paisaje se iba haciendo cada vez más boscoso conforme se acercaban a Berel.
Cuando la noche llegó pararon a descansar debajo de un árbol cercano al bosque.
A la mañana siguiente siguieron andando hacia el bosque. Llegaron al atardecer.
-Según el mapa que nos han dado, el trozo de escudo tiene que estar en el oeste de Berel -dijo Gregory.
-Pues vayamos -dijo Mary.
En el bosque Berel había pinos, castaños, álamos, robles, abetos…Criaturas fantásticas poblaban el bosque: centauros, unicornios, hipogrifos, algún fénix…
Mientras caminaban por un claro, una criatura parecida a una sombra, apareció. Cogió a Mary por la pierna y se la llevó bosque adentro. También se quería llevar a Gregory, pero un fénix se lo impidió. El fénix se llamaba Garfuza y podía hablar. Garfuza le dijo a Gregory que las sombras se llamaban Partüger y se llevaban a los visitantes a su guarida. Garfuza y otras criaturas buenas siempre habían intentado derrotarlas, pero son muchas y muchos amigos de Garfuza habían muerto luchando contra ellos. Garfuza sabía donde estaban los Partüger y estaba dispuesto a llevar a Gregory allí.
El fénix llevó a Gregory donde estaban sus amigos. Garfuza explicó a sus amigos todo, y ellos les acompañaron a la guarida de los Partüger. Los amigos de Garfuza eran: el centauro Suteph y su hermano Grock, el unicornio Billiven, el gigante Taro, el hipogrifo Borwood, el ibis Abbem y el elfo Dabel. Los ocho eran muchos menos que los Partüger, pero cada uno tenía la fuerza de cinco de ellos.
A la mañana siguiente, salieron hacia la guarida de los Partüger. No hubo problemas en el camino. En la entrada de la guarida había escritas unas palabras: Daref nigom shug bot neq arú.
-Seguramente tienes curiosidad por saber que dice aquí -le dijo Garfuza a Gregory-. Éste es el idioma antiguo, tan antiguo que yo no te lo puedo traducir.
El ibis Abbem podía conseguir la invisibilidad y que otras personas también se volviesen invisibles. Lo hizo y con mucho cuidado entraron en la cueva. Mary estaba atada alrededor de una roca y no se podía mover. Los Partüger danzaban alrededor de ella todos a la vez.
-Los Partüger la están convirtiendo en una de ellos. Es lo que siempre hacen -le susurró Garfuza al oído a Gregory.
El gigante Taro tropezó con una piedra y los Partüger les descubrieron. El hechizo de invisibilidad desapareció y los dos bandos comenzaron a luchar. El ibis Abbem le lanzó un hechizo de invisibilidad a Gregory y le susurró:
-Salva a Mary, nosotros mientras lucharemos. Toma esta espada, cuando hayas desatado a Mary ataca a unos cuantos Partüger.

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La próxima semana: El escudo del caballero 6ª parte

5ª entrega de relatos

01 septiembre 2007

Seguimos con la 4ª parte de El escudo del caballero.

Resignándose Mary de no haber podido salvar a Gregory y sabiendo que no iba a poder revivir a Dary, se fue hacia la orilla. Encontró entre las sombras una palanca. La activó y el agua del lago comenzó a desaparecer junto con los monstruos, dejando en el suelo el cuerpo de Gregory. Mary se fue corriendo hacia el cuerpo de Gregory y sintió que respiraba. Lo llevó hasta la otra orilla y allí pasaron la noche.
A la mañana siguiente Gregory ya estaba bien, y cuando Mary se despertó retomaron su viaje.
La siguiente sala era grande como la de las paredes, pero no tan alta. Además era de color rojo fuego. Esta vez no tiraron ninguna piedra porque temían que fuese como la sala de las paredes. Nada más poner Mary un pie en esta sala, de las paredes comenzaron a salir llamaradas, lo que les recordó la primera sala donde Mary había salvado a Gregory de ser atravesado por una aguja. Corrieron lo más que pudieron, pero una llamarada le rozó el pelo a Gregory y volvieron atrás. Se quedaron un rato observando las llamaradas para ver si había algún patrón, y lo descubrieron. El primer cañón de llamaradas lanzaba dos llamas y se paraba dos segundos, el segundo lanzaba dos llamas en los dos segundos que el primer cañón no lanzaba llamas, el tercero igual que el primero y así sucesivamente. Una vez seguros de esto, empezaron a avanzar por la sala. Una vez pasó que Gregory se adelantó al ritmo y se quemó las mangas de la camiseta. No tuvieron más problemas y cruzaron la sala.
-¿Crees que quedarán muchas salas? -dijo Mary.
-No creo, porque llevamos 4 salas y eran muy grandes -le contestó Gregory.
La siguiente sala era un poco más pequeña que la anterior, pero tenía unos agujeros en el suelo. Tiraron una piedra al agujero que estaba más cerca de ellos, no pasó nada. Pero cuando pusieron en la sala un pie, de los agujeros salió agua y le dio a Mary en la cara. La fuerza del agua era tan potente que la empujó hasta la entrada. Volvieron a quedarse mirando el agua, como en la otra sala con las llamas. Las de la primera fila de izquierda a derecha echaban un chorro de agua todas a la vez y paraban un segundo, la segunda fila echaba el chorro en el segundo en el que la primera descansaba, y así todas. Pasaron esa sala sin más dificultades. Al momento en que salieron de la sala el agua desapareció.
En la siguiente sala las paredes y el suelo tenían cortes. Pasaron sin arrojar ninguna piedra. Al momento, de algún lugar salió un viento muy potente que avanzaba como una cuchilla, le dio a Gregory en la pierna y ésta comenzó a sangrar. Se retiraron a la entrada y Mary se la vendó igual que hizo con su brazo cuando le rozó la aguja de la primera sala. Se asomaron sin apoyar los pies en la sala, buscando algo que les pudiera servir de escudo. En la esquina había un escudo hecho de escamas de dragón y a su lado un esqueleto que parecía haber intentado cogerlo pero que no había tenido tiempo suficiente. Mary se decidió a intentarlo porque Gregory no podía andar rápido. Pese a la oposición de Gregory, Mary se aventuró en la sala. Ella había sido campeona escolar de atletismo, pero esto era muy diferente. Corrió lo más rápido que pudo, esquivando algunas cuchillas de aire, pero una que se dirigía directamente a su cabeza le dio en el pelo, que como lo tenía largo lo cortó. Otra cuchilla le dio en la antigua herida de la aguja, que comenzó a sangrar. Sin hacer caso de esto, Mary se lanzó detrás del escudo justo a tiempo para detener una cuchilla que iba directamente a su cara. El escudo paraba las cuchillas, y se fue a por Gregory.

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LA PRÓXIMA SEMANA: EL ESCUDO DEL CABALLERO 5ª PARTE

4ª entrega de relatos

24 agosto 2007

Ésta es la tercera parte de El escudo del caballero.

Una vez pasado Caldem, se dirigieron al santuario Dinsut. Ninguno de los dos tenía especial interés en llegar allí, pero rodearlo les llevaría mucho tiempo, pues era muy grande. Habían oído hablar en Caldem que había trampas en muchos sitios del santuario, pues en la antigüedad había sido objetivo de ladrones y los monjes habían decidido colocar trampas, habían logrado que dejasen de robar pero ahora ya nadie se acercaba por allí por temor a caer en una de sus trampas. El santuario había caído en desuso.
Descansaron debajo de un roble antes de llegar a Dinsut. No durmieron mucho, pero lo suficiente para poder continuar.
Un poco más adelante empezaron a atisbar las torres más altas del santuario. En la entrada de éste había escritas unas palabras: Odden pert woltam, hosset de binem. Quería decir: Todo ladrón que por aquí camine, mal destino le aguarda. Los niños no sabían lo que significaba pero por las historias que habían oído sobre Dinsut intuyeron que sería algo malo. Aún así se aventuraron a entrar y abrieron una puerta oxidada por el desuso. El santuario estaba destruido, a lo lejos se veían árboles, lo que les hizo avanzar más rápido, aunque con prudencia. Nada más entrar en el túnel que conducía al santuario empezaron a salir de las paredes agujas de tamaño de una mano y del grosor de un dedo. Gregory estuvo a punto de ser atravesado por una de estas agujas, pero Mary, prudente le hizo agacharse no pudiendo esquivar una aguja que le rozó el brazo y le hizo sangre. El desgarrón le dolió, pero cogió una de las agujas que había en el suelo, se arrancó un trozo de vestido, y se vendó la herida. Cuando cesaron de salir agujas de las paredes continuaron por el túnel, alerta a cualquier baldosa suelta o cuerda en el suelo.
Cambiaron de sala, lo que les hizo estar más alerta aún. Ahora era una sala con el techo muy alto, y las paredes muy lejanas. Estaba vacía, excepto por un esqueleto en una esquina de la sala. Mary cogió una piedra del túnel y la lanzó a la sala esperando a ver que sucedía. De inmediato, las paredes de la sala empezaron a moverse, haciendo la habitación cada vez más pequeña. Inmediatamente los chicos salieron a correr dejando atrás el túnel y esperando poder llegar enteros a la siguiente sala. Cuando las paredes tenían una separación de 10 metros vislumbraron a lo lejos la siguiente sala. Cuando estaban a punto de pasar a la siguiente sala, las llamas rodearon la salida y a las paredes las separaban sólo 8 metros. En el suelo había una manta vieja que cogieron y tiraron a las llamas. Aprovecharon para pasar por encima aunque sus pantalones y sus piernas sufrieron mucho las llamas. La sala se cerró y al frente estaba una nueva sala. Estaban agotados y pararon para descansar.
Después de descansar miraron la nueva sala. Era un lago y en el agua había un bote. Gregory lanzó una piedra al lago, pero no pasó nada. Se montaron en el bote y cuando echaron la vista atrás, vieron que la anterior sala estaba como al principio. Comenzaron a remar y las aguas empezaron a moverse. Ellos siguieron remando pero la barca comenzó a dar vueltas. Del agua surgieron monstruos sin rostro y empezaron a producirse remolinos. Gregory y Mary comenzaron a remar lo más rápido que podían, esquivando los remolinos y los monstruos hasta que uno de ellos cogió a Gregory y se lo llevó. Mary intentó rescatarlo pero había mucha corriente y no pudo alcanzarlo.


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La próxima semana: El escudo del caballero 4ª parte

3ª entrega de relatos

17 agosto 2007

Hoy toca la segunda parte de El escudo del caballero.

En nuestro mundo:
Había dos niños que se llamaban Gregory y Mary. Eran hermanos y vivían en Escocia. Estos niños siempre estaban imaginando historias de caballeros y magos. Su madre les había dicho que fueran a tirar la basura como todas las mañanas. Justo cuando iban a tirarla, vieron un pergamino viejo y los dos pensaron que serviría para sus historias. Los dos hermanos lo tocaron al mismo tiempo y al instante, estaban al lado del rey Duchpen y de la reina Terali. Los dos niños se quedaron paralizados al verse, de golpe, en un castillo con gente extraña. El rey intervino después de decirle a Birum que era imposible que dos niños fueran a salvar un país:
-El pergamino que habéis tocado os ha mandado al país de Nimban.
-Nimban no existe, nunca lo he visto en los mapas -dijo Gregory.
-Nunca has oído hablar de Nimban porque en tu mundo desconocen su existencia.
-¿Cómo que en nuestro mundo, es que ya no estamos en la Tierra? -dijo Mary.
-No estáis en la Tierra, ni en vuestro universo. Estáis en otro lugar. La razón por la que habéis venido es porque os necesitamos para salvar este país de la guerra con el país vecino, Bornad, se ha muerto nuestro mejor guerrero y sois los únicos que podéis salvarnos. Se cuenta que el escudo de nuestro caballero, Dary, puede hacer que reviva si un humano de vuestro mundo o dos niños lo tocan. El escudo se ha dividido en tres partes y nosotros tenemos una, nuestros matemáticos han calculado que otra está en los bosques de Berel y la otra en el desierto de Habbet. Debéis buscarlas y unirlas en la torre más alta de este castillo.
-¿Debemos recorrer todos esos lugares sin tener un mapa? -dijo Gregory.
-Aquí lo tenéis, tomad. Los lugares a los que debéis ir están señalados.
-¿Cuándo debemos irnos? -preguntó Mary.
-Después de la cena.
Cenaron una comida muy copiosa y después, partieron.
-Los bosques de Berel están hacia el oeste. Tenemos que pasar por la ciudad de Caldem esa ciudad no es muy grande y no nos llevará mucho tiempo cruzarla después está el peligroso santuario Dinsut que tiene muchas trampas. Después llegaremos a los bosques-dijo Gregory.
-¿No podemos rodear el santuario Dinsut? -preguntó Mary.
-Si, pero nos llevaría mucho tiempo, del que no disponemos.
Llegó el atardecer y sus sombras se expandieron casi hasta el infinito. Hasta que llegaron a Caldem el viaje careció de emoción y fue monótono. A sus dos lados se extendían llanuras que iban teniendo cada vez más árboles conforme se acercaban a Caldem.
Esta ciudad era famosa por su historia. Había sido escenario de muchas batallas en la antigüedad, pero ahora era mucho más pequeña y casi no había guerras. Tenía una muralla que se utilizó mucho durante la época antigua de este reino, las casas eran viejas ya que fueron muchas las personas que se fueron a otra ciudad más segura, o habían muerto en batallas. Había también un castillo donde el antiguo rey vivía con sus siervos y caballeros. Entre el castillo y la ciudad había un río, un puente comunicaba una orilla con la otra. Pararon a comer en una pequeña taberna a las afueras de Caldem. El dueño se llamaba Dirrel y era muy amable. Les contó que iba poca gente a esa ciudad y que estaba pensando en cerrar.

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La próxima semana: El escudo del caballero 3ª parte

2ª entrega de relatos

10 agosto 2007

El relato de esta semana lo he mandado a diferentes concursos.

El escudo del caballero 1ª parte

En el país de Nimban estaba sucediendo la guerra más larga que los habitantes de este país entre las montañas recordaban, su rey, Duchpen y su reina Terali no sabían que hacer porque tenían menos tropas que el país vecino. Ese país era Bornad un país mucho más grande que Nimban. El rey de este país era perverso, se llamaba Sipol que fue capaz de vender a su hermano por dinero. En las tropas de Nimban quedaba una única esperanza.
El hermano de Sipol tuvo un hijo llamado Dary quién tenía una fuerza asombrosa pero contra el ejército de Bornad se necesitaban más personas. Dary se entrenaba duramente cada día con espada, caballo y arco. Su escudo tenía el poder de dar fuerza y de revivir a Dary si un humano de este mundo lo tocaba (En algunos casos, sobre todo si eran niños tenían que ser por lo menos dos). Si se rompía durante una batalla Dary perdía la mitad de su poder. No es que Dary fuera fuerte gracias al escudo, si no que el malvado rey de Bornad le hizo un conjuró utilizando su magia para que fuese la mitad de fuerte pero el escudo truncó los planes del malvado rey. Dary lo encontró en las montañas del norte cuando iba en busca de frutas y comida. Dary lo cogió indeciso, pues sabía que podía ser una trampa del enemigo. Cuando lo cogió se sintió con fuerzas renovadas, por lo que se lo llevó a su casa.
Dary tenía 25 años por entonces, ya había perdido a sus padres pues ellos eran caballeros de honor del reino y fueron a combatir en una batalla contra Bornad cuando Dary tenía 16 años, donde resultaron muertos. A partir de ahí, Dary expresó su deseo de ser caballero y vengar a sus padres. Empezó el entrenamiento con el maestro Birum a los 18 años, aunque incluso le costó ser entrenado pues la edad mínima era de 20 años, pero Birum le vio entrenando solo y, tras mucho pensar decidió ofrecerse para entrenarle.
Con Birum aprendió muchas cosas; movimientos de espada, trucos a caballo…
Volvamos a la guerra. Dary fue uno de los seleccionados para ir a luchar. El resto del ejército no era muy fuerte. Por parte del ejército de Bornad estaban los mismos luchadores de siempre, los más poderosos eran el gigante Dohó y el rápido Sholter.
La guerra fue rápida, el ejército de Bornad ganó sin problemas aunque no consiguieron conquistar el castillo. Habría otra batalla más adelante. Dary había muerto aunque se había llevado con él a Dohó y a Sholter.
Como bien sabía el rey, pues Dary le había informado, el escudo podía resucitar a Dary si era tocado por humanos de nuestro mundo, así que mando hacer llamar a Birum, que también sabía mucho de magia, para que hiciera venir a alguien de nuestro mundo.
-Birum, traiga a alguien del otro mundo -dijo el rey Duchpen.
-Solo puedo mandar un objeto mágico y el humano que lo toque vendrá.
-Pues hágalo tenemos que revivir a Dary.
Birum pronunció unas palabras ininteligibles e hizo que un pergamino viejo del rey viajara a nuestro mundo.
-Ahora sólo hay que esperar a que algún humano lo toque y aparecerá aquí inmediatamente.


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La próxima semana: El escudo del caballero 2ª parte

1ª entrega de relatos

03 agosto 2007

Cada semana os escribiré un relato de los míos.

El de esta semana me hizo ganar un concurso en mi instituto.


El libro misterioso

Ayer, encontré en la calle un libro muy gordo.
Lo abrí sin mirar el título y leí la primera página. Era muy interesante, pero debía devolverlo.
Fui a la biblioteca y pregunté:
-¿De quién es este libro?
La bibliotecaria buscó el título del libro en el ordenador, y dijo:
-No tenemos ningún libro llamado así en esta biblioteca.
Me leí la primera página, la segunda, la tercera... y así hasta la veinte. Cuando llegué a casa, mi madre me preguntó:
-¿Por qué has tardado tanto?
-Porque he encontrado este libro mientras venía -y le conté lo que me había pasado después.
-¿De qué trata el libro? -me preguntó mi madre.
-De aventuras, magia... solo voy por la página veinte, pero es muy interesante.
Cuando terminé de leermelo lo guardé en mi estantería y pensé:``Volveré a leerlo, seguro´´.
Y me lo leí, una y otra vez. Me seguí gustando la historia.
Mi madre, después de todo también lo leyó y, según ella era un libro maravilloso.


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La próxima semana: El escudo del caballero 1ª parte